Fotografiar bovinos exige algo más que técnica.

Requiere conocer el animal, su raza y su estructura para saber cuándo y cómo mirarlo.
Cada animal tiene su tiempo, y entenderlo es parte esencial del trabajo.

La imagen final no es un accidente.
Es el resultado de ese conocimiento aplicado en el momento justo,
cuando todo se ordena por un instante y basta con estar ahí para guardarlo.