Mi relación con la fotografía y los animales viene de lejos. Desde hace más de treinta años recorro el país, cámara en mano, fotografiando la vida rural, sus animales y la gente del campo.

Trabajo con animales, pero también con tiempos.
Exposiciones, remates y ventas no esperan.
Mi responsabilidad es que la imagen esté lista cuando se necesita.

Todo empezó a fines de los años 80, casi sin pensarlo, cuando un amigo me propuso fotografiar los grandes campeones en Palermo. Desde muy chico quise ser veterinario y, aunque ese camino no se dio, encontré en la fotografía una forma de seguir ligado a los animales. Mi padre trabajaba en el escritorio de una cabaña de Angus y, desde muy chico, la Rural fue parte de mi vida. No crecí en el campo, pero crecí cerca de él.

Mi relación con la fotografía empezó con los caballos.
En ese mundo aprendí a observar, a esperar y a entender el vínculo entre el hombre y el animal.

Con el tiempo, esa misma mirada se trasladó al trabajo con bovinos, donde la fotografía se volvió oficio, precisión y resultado.

Con los años empecé a trabajar para asociaciones de criadores y cabañas de todo el país, cubriendo exposiciones ganaderas del interior, remates y los grandes campeones de Palermo, un recorrido que fue moldeando mi mirada. En mis fotos busco mostrar la nobleza, la fuerza y la belleza de los animales, y el lugar que ocupan en nuestra historia.

En paralelo, se fue dando un camino ligado a la cultura popular. Tuve la suerte de ser fotógrafo de Los Chalchaleros, el Chaqueño Palavecino, entre otras grandes voces de nuestra música, y de que mis imágenes acompañen discos y libros de la cultura criolla. Ese trabajo también se volcó en varios libros de mi autoría, entre ellos El Campo Argentino, Caballos y Fotografías de Pato, El Deporte Nacional, además de haber ilustrado obras de destacadas personalidades de nuestra cultura.

Ese mismo recorrido dio lugar a distintas muestras fotográficas, entre las que destaco El Gaucho, Tradición y Fe, presentada en el Vaticano, y Manos Trabajadoras, realizada en el Honorable Senado de la Nación durante los festejos del Bicentenario.

Con el tiempo dejé de cubrir exposiciones ganaderas para enfocarme de lleno en el trabajo con cabañas, manteniendo la misma forma de mirar: con respeto, paciencia y atención al momento. Hoy ese trabajo me lleva a acompañar cabañas no solo de la Argentina, sino también de Paraguay, México y Estados Unidos.